Gemasolar, la planta solar que genera energía las 24 horas

Ubicada en la provincia de Sevilla, en España, es una de las plantas termosolares más sofisticadas del mundo. Utiliza sales calientes para la producción de electricidad, tiene la capacidad de hacerlo durante seis mil horas anuales y no depende de la radiación solar.

La principal desventaja de las energías renovables es la variación del clima y que no permita la generación constante de energía. Ahora, esto ya no es un problema. En la provincia de Sevilla, España, se encuentra Gemasolar, una de las plantas termosolares más sofisticadas del mundo, que cuenta con la tecnología necesaria para producir cuando deseen y no cuando las condiciones meteorológicas lo permitan.

Además, los operadores de la planta resaltan la capacidad que tiene para producir energía incluso por la noche. Su funcionamiento es distinto al de las centrales fotovoltaicas y al de la mayoría de las termosolares. De hecho, no hay ni una placa solar en toda la instalación. Para producir electricidad se utiliza la técnica de energía solar por concentración, en este caso se usan 2650 heliostatos desplegados de forma circular alrededor de una torre que concentra la radiación en su parte superior.

Los heliostatos son espejos de cristal recubiertos con una capa de plata por detrás y un revestimiento del polímero epoxy. Cada uno de ellos cuenta con 35 espejos y ocupa un área de 110 metros cuadrados, y está controlado por un software que lo hace girar para reflejar el sol y concentrar la radiación en la torre de la forma más efectiva posible. En lo alto del receptor se concentran 140 MW de energía térmica, lo que visualmente se traduce en un punto brillante, como una especie de faro que se ve a 50 kilómetros de distancia.

Los espejos se mueven tanto vertical como horizontalmente gracias a dos motores que corrigen su posición, con el fin de ponerse en un ángulo de 45 grados entre el sol y el receptor. “Cada 20 segundos hay un programa que calcula la posición que debe de tener cada uno de los heliostatos en los dos ángulos. No hay ningún aparato en Gemasolar que compruebe dónde está al sol. Está donde decían los fenicios. Es todo matemática, no hay sensores”, señala Santiago Arias, director técnico de Operaciones y Gestión.

En el receptor de la torre pasan unas sales líquidas que absorben la energía. Se calientan a 565 grados centígrados y se almacenan en un tanque, aisladas. La generación de electricidad depende del nivel de sales calientes que haya acumulado, no de la radiación solar. El material se envía a un intercambiador de calor, que hace hervir agua produciendo vapor a 540 grados y más de 100 bares (un bar equivale aproximadamente a una atmósfera). Este vapor se traslada a una turbina, que al rotar produce electricidad.

Producción de día y de noche

Cuando se consume más electricidad es durante la primera hora de la noche, tal y como explica Santiago Arias: “Los grandes fabricantes industriales trabajan a 24 horas, producen en tres turnos. Es el pequeño consumidor el que marca la diferencia. La máxima demanda se produce una hora después de la puesta de sol, se iluminan las calles, se iluminan los comercios. Además, es la típica ahora que llega la gente a casa y se pone a cocinar, a encender el horno. Es el momento en que más electricidad demanda la red. Si tú no estás produciendo en ese momento, digamos que no sirves para nada”.

En todo momento la energía eléctrica que sale de la red es la misma que la que entra. Hay más capacidad de producción de la que se necesita, motivo por el que resulta más útil generar electricidad en los picos de demanda. Arias afirma que Gemasolar cumple con la misma función que una central térmica o nuclear. Tiene 20 MW de potencia, aunque su aporte a la red está limitado a 17 o 18 MW.

En comparación con una central fotovoltaica tiene una potencia considerable, pero las termosolares suelen ser de 50 MW. Aunque la planta sevillana genera más electricidad porque produce unas 6000 horas anuales, mientras que la media de las otras está entre 1800 a 2000 horas al año.

Las instalaciones se nutren con la propia energía que generan, sólo en los días con menos sol pierden a veces esta autonomía. “En invierno, no somos capaces de producir las 24 horas, por la noche a veces nos paramos unas horas. El consumo que tiene la planta, que es muy poco, lo importamos”, indica el director técnico.

Más información: www.torresolenergy.com

 

Ver tambien:

La evolución de la electricidad, evolución del mundo

Energía renovable para proyecto minero