EVOLUCIÓN DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN ARGENTINA

A través de un informe presentado el pasado mes de marzo, por la consultora KPMG, presentamos los resultados y efectos de la implementación de los planes RenovAr en el país, dentro del contexto internacional de desarrollo de las energías renovables.

turbinas eólicas: energía renovable

La implementación de fuentes de energías limpias continúa siendo un tema de interés global, tanto en lo referente a la eficientización de las inversiones en generación energética debido a su creciente preponderancia como oportunidad de negocio, como en lo que concierne a la preocupación general por el cambio climático.

La capacidad añadida de generación de energías renovables alcanzó -en 2017- los 161 GW(1), superando incluso la cifra de 2015 (147 GW), que había sido récord en la incorporación de este tipo de fuentes energéticas a la capacidad global. De ese total añadido, el 46,5% fue aportado por la energía solar fotovoltáica, el 34,1% por la eólica y el 15,5% por la hidráulica, en tanto que el 4% restante se distribuyó entre las energías provenientes de la biomasa, los biocombustibles y otras fuentes como las geotérmicas y termosolares.

Durante 2015 el gran envión a las inversiones en energías limpias provino de los llamados estados emergentes, ya que por primera vez en la historia los países en vías de desarrollo destinaron más recursos a proyectos de energías renovables que los países desarrollados(2), gracias al impulso de China, India y Brasil que ese año aportaron alrededor del 50% del total global de inversiones en este tipo de energías.

No obstante, los fondos destinados por estas economías tendieron a estabilizarse y equipararse durante 2016, mostrando incluso cierta desaceleración que determinó un nivel de inversión global en energías limpias un 20% menor (US$ 242.000 millones)(3) a la cifra del año anterior. Finalmente, y si bien el dato relativo al monto de inversiones globales en proyectos de generación/mantenimiento de esta clase de energías aún no se encuentra disponible para el año 2017, Bloomberg New Energy Finance estima que sería similar o ligeramente superior a la de 2016(4).

Sin embargo, la caída reciente en las inversiones globales en este tipo de energías puede atribuirse fundamentalmente a dos factores: i) en primer lugar, a la desaceleración de las inversiones en países como Japón y China, que impactan negativamente en el total global; y, ii) en segundo lugar, a la significativa reducción en los costos asociados a los proyectos de generación solar y eólica, lo que ha mejorado la competitividad de este tipo de fuentes. De esta manera, aunque en números absolutos el flujo de inversiones se vio reducido, “el resultado fue que en 2016 los inversores pudieron adquirir más capacidad energética proveniente de fuentes renovables por menos dinero”(5).

En cuanto a las regiones líderes en inversiones limpias, China sigue siendo el principal destino de este tipo de proyectos, acaparando aproximadamente el 32% del financiamiento destinado a energías renovables, seguido por Europa (25%), Estados Unidos (19%), Asia y Oceanía (excluyendo a China e India, 11%), la región americana (3%, excluyendo a Brasil y EE.UU.), Medio Oriente (3%), África (3%) y Brasil (3%). En este sentido, es destacable que en la mayoría de los países se implementaron diversas políticas de fomento a la generación de energía de fuentes renovables con el objetivo de atraer inversiones, desarrollar empleo, incentivar una mayor flexibilidad en la infraestructura y respaldar el desarrollo de las tecnologías asociadas, como el almacenamiento energético(6). Según el informe “Renewables 2017: Global Status Report”, elaborado por REN21 y Bloomberg New Energy Finance, líderes de 48 países en desarrollo se comprometieron a establecer metas en el mediano y largo plazo para lograr un 100% de generación de energía a partir de fuentes renovables en sus respectivas naciones. Durante 2016, 117 países enviaron sus primeras “Nationally Determined Contributions (NDCs)” bajo el Acuerdo de París, y 55 de esos Estados implementaron objetivos en energías renovables –entre ellos, Argentina-.

El caso argentino: evolución reciente

La ley N° 27191 del 2015, que buscó fomentar la generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables, estableció de manera específica la meta de alcanzar un 8% de generación de energías limpias para fines del año 2018, y de un 20% para fines del 2025 (ver Esquema N° 1).

Hasta 2015, Argentina contaba con una matriz energética primaria compuesta en un 85% por hidrocarburos, de la cual el gas natural representaba el 50%, mientras que las energías renovables tenían una participación mínima en el total nacional, con menos del 5%. Con la mira en atraer capitales que invirtieran en el desarrollo del sector y permitieran alcanzar las nuevas metas previstas, el Ministerio de Energía y Minería (MINEM) lanzó en mayo de 2016 un llamado a licitaciones públicas en el marco del Programa RenovAr para adicionar 1000 MW de energía limpia a la matriz energética nacional. A fin de ofrecer un adecuado nivel de transparencia y fomento en lo referente a financiamiento, las garantías y la previsibilidad de pago a los proyectos adjudicados, se obtuvieron avales del Banco Mundial y se creó el Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables (FODER).

Tabla 1.

Las 123 ofertas recibidas incorporaron valores de adjudicación que rondaron un 40% menos de los fijados como límite máximo, haciendo que los precios involucrados fueran los más bajos en la historia. Para la generación de energía de tipo eólica, que representó el 60% del total de las propuestas, el precio promedio por MWh se ubicó en menos de US$ 70, mientras que para la solar (un 30% del total de presentaciones) el monto rondó los US$ 76.

Inmediatamente después de la publicación de los proyectos adjudicados para esta licitación, el MINEM convocó a una nueva ronda, el RenovAr 1.5, para captar aquellos proyectos eólicos y solares fotovoltaicos que quedaron fuera de las adjudicaciones del RenovAr 1. El objetivo era incorporar a la matriz energética nacional 600 MW de energía limpia, adicionales a los 1000 MW de la ronda anterior. El RenovAr 1.5 buscaba regionalizar diversos proyectos, dotando al programa de un carácter más federal que su versión anterior. Para esta ronda, el MINEM recibió 47 ofertas por un total de 2486 MW de los cuales se seleccionaron 30 proyectos que representarían un incremento de la capacidad nacional mayor a los 1280 MW, es decir más del doble del monto inicial licitado por el Gobierno. De las propuestas adjudicadas, 10 correspondían a proyectos eólicos por más de 760 MW y 20 a desarrollos solares, por alrededor de 516 MW. El precio promedio se ubicó en torno a los US$ 54 por MWh, mejorando incluso las ofertas económicas del RenovAr 1. Como puede observarse en la Tabla N°1, entre los 59 proyectos adjudicados en ambas rondas (29 de la Ronda 1, por 1142 MW, y 30 de la Ronda 1.5, por 1281 MW), Argentina adquirió en total casi 2500 MW de capacidad en energías renovables durante 2016.

A partir de los buenos resultados obtenidos en las dos rondas licitatorias publicadas el año anterior, durante 2017 se lanzó el RenovAr 2.0. En noviembre de ese año se conocieron las ofertas económicas para esta ronda, a través de la cual se preveía aportar 1200 MW de energías limpias adicionales a la matriz energética nacional. El objetivo era distribuir la adjudicación por zonas: 200 MW para Comahue, Patagonia y Buenos Aires, con un tope de 450 MW, y 100 MW para el resto del país en lo referente a energía eólica. En tanto, en lo que respecta a energía solar, 200 MW para la región del NOA y Cuyo (con un monto máximo de 350 MW) y 100 MW para el resto del territorio nacional.

Esquema energías renovables

Como venía sucediendo en las rondas anteriores, las ofertas superaron las expectativas del MINEM. Se recibieron 228 proyectos por 9321 MW, de los cuales se calificaron 192 y adjudicaron 66, que aportarán aproximadamente 1400 MW. El precio mínimo de esta ronda fue de alrededor de US$ 37 por MWh para la tecnología eólica en la provincia de Buenos Aires, y de US$ 40 por MWh para la solar en la provincia de La Rioja. Según destacaron desde el MINEM, se trata de valores comparables a los mejores resultados en el mercado internacional.

Por último, hacia finales de diciembre de 2017, el MINEM publicó los resultados de la última ronda del Programa RenovAr, la llamada 2.5. En el marco de la misma, se adjudicaron 22 proyectos que acumulan 634 MW de potencia proyectada: cuatro propuestas de energía eólica a poco más de US$/MWh 40, cinco de energía solar y 13 proyectos relacionados a biomasa y biogás (que incorporan un incentivo del 50% por escala previsto en el pliego de la ronda 2) a un precio que, en promedio, superó los US$/MWh 136(7). De esta manera, según la Subsecretaría de Energías Renovables(8), el Programa RenovAr adjudicó, en su totalidad, 147 proyectos en 21 provincias por 4.466,5 MW(9) a un precio medio de US$/MWh 54,72.

En cuanto a montos de inversión, hasta 2016 el monto acumulado de inversiones en energías renovables llegó a los US$ 2185 millones. Fue ese año cuando, al iniciar las rondas del programa RenovAr (sucesor del GENREN), esta cifra volvió a mostrar un crecimiento notable que, entre ese año y el anterior, significó un 20% (alrededor de US$ 360 millones), lo cual determinó que el acumulado de inversiones pasara de US$ 1820 millones a US$ 2185 millones. Al momento de realizar este trabajo, KPMG no se disponía de la cifra para 2017, no obstante los proyectos adjudicados por el programa RenovAr y los más de 4000 MW que deben incorporarse al sistema hacen pensar que el nivel de inversión de ese año debió mantenerse o incluso superar la cifra de 2016, con una tendencia que se muestra creciente para 2018 y años venideros.

Consideraciones finales

Si bien aún no se cumplió con el objetivo establecido en 2015 para finales de ese año (la meta de alcanzar el 8% de generación de energía renovable, proyectada originalmente para el 31/12/2017, se pospuso para el 31/12/2018), las experiencias de las rondas RenovAr arrojaron resultados que pueden considerarse alentadores, allanando el camino para inversiones futuras y posicionando a la Argentina como uno de los destinos preferidos para los capitales foráneos de la industria. Asimismo, tanto la creación del FODER como el aval del Banco Mundial y los beneficios fiscales e impositivos previstos en la ley N° 27.191 aportaron seguridad financiera y económica para los participantes de las licitaciones, haciendo que Argentina se consolide como uno de los países más destacados a nivel global en la promoción de la generación de energía proveniente de fuentes limpias.

Sin embargo, es necesario profundizar este proceso y tomar lo realizado hasta este año como punto de partida de la estrategia futura en la materia. Si bien la mayor parte de los proyectos derivados del primer RenovAr ya están en marcha, es menester resolver, por ejemplo, la situación de las adjudicaciones resultantes de la Ronda 1.5, cuyo estado varía entre los inicios de la ejecución y el delineamiento de la estrategia de financiamiento.

Con el ojo puesto en cumplir los delineamientos de la ley N° 27.191, es preciso continuar con el desarrollo de este tipo de políticas si Argentina se propone alcanzar una proporción del 20% de la matriz eléctrica nacional con generación renovable para el 2025. Esto implicaría la incorporación de 10.000 MW provenientes de este tipo de energías en 10 años, obligando a los grandes consumidores (aproximadamente 8.000 usuarios cuya demanda es mayor a 300 KW) a diversificar su matriz energética y adecuarse a lo estipulado por la ley.

A su vez, proyectos legislativos asociados a esta temática, como la reciente aprobación por parte del Senado del “Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable Integrada a la Red Eléctrica Pública”(10), aportan impulso a la industria e involucran al conjunto de la sociedad en la transición hacia un uso de la energía más responsable y limpio. La nueva ley, que permite a cualquier usuario –una vivienda, un comercio, una fábrica- inyectar energía a la red nacional, convirtiéndose a su vez en productor de la energía que consume y ahorrando costos en materia de traslado, almacenamiento e infraestructura, estipula además que a partir de su reglamentación todo proyecto de construcción de un edificio público deberá incorporar el uso de algún sistema de generación de energía distribuida proveniente de fuentes renovables.

Desde el MINEM, informaron que, previendo una inversión de capitales privados de US$ 4000 millones en el sector durante el plazo contemplado por la ley, se estima que podría obtenerse un ahorro de alrededor de US$ 300 millones anuales en la importación de combustibles, al tiempo que la emisión de dióxido de carbono podría reducirse en el equivalente a 2 millones de toneladas al año, aproximadamente la contaminación producida por 900.000 autos.

En conclusión, resulta imperativo que Argentina se mantenga en el camino iniciado en 2015 con la aprobación de la ley N° 27191 y profundice sus esfuerzos para cumplir con los objetivos propuestos, aprovechando el más que favorable contexto internacional para este tipo de inversiones y capitalizando la disposición geográfica del territorio nacional, cuya extensión permite planificar proyectos que abarquen diversos tipos de energías renovables: solar, eólica, hidráulica o, incluso, generada por biomasa.

Referencias

1, 3, 5 y 6. “Renewables 2017 Global Status Report”, REN21, 2017.
2. “Desarrollo de energías renovables: El contexto latinoamericano y el caso argentino”, KPMG, diciembre de 2016.
4. “Clean energy investment – 3Q 2017 trends”, Bloomberg New Energy Finance.
7. “Se adjudicaron 22 proyectos en la Ronda 2.5 del RenovAr”, Rumbo Energético, 20/12/2017.
8. “Proyectos adjudicados del Programa RenovAr, Rondas 1, 1.5 y 2, Subsecretaría de Energías Renovables”, Secretaría de Energía Eléctrica, MINEM.
9. “Energías renovables: cómo avanza la revolución verde en Argentina”, La Nación, 28/01/2015.
10. “Ya es ley la generación distribuida de energía renovable”, Télam, 07/12/2017

Más información:
www.kpmg.com.ar