ENERGIA SOLAR FOTOVOLTAICA EN LA ARGENTINA

Por el Ing. Julio Durán

Paneles Solares

El mundo está recorriendo el camino hacia un nuevo paradigma energético basado en tres elementos clave: las fuentes renovables de energía, el uso racional y eficiente de la energía, y el cuidado del ambiente. Si nos remitimos a la generación de energía eléctrica, vemos que en 2016 las energías renovables representaron el 62% de la nueva potencia eléctrica instalada en el mundo, y que cerca de la mitad de esta contribución fue mediante energía solar fotovoltaica.

En Latinoamérica el uso creciente de las energías renovables en la matriz energética de numerosos países es muy claro. Diversos países Latinoamericanos tienen su matriz eléctrica fuertemente basada en energías renovables, con una participación que en varios casos superaban largamente el 50% ya en el año 2015: Costa Rica (99%), Uruguay (94%), Brasil (73%), Guatemala (68%), tendencia que continúa hasta el presente. El crecimiento en algunos casos ha sido “explosivo”: Chile ha multiplicado casi por 40 la potencia eléctrica instalada con renovables en el período 2007-2015.

En los últimos años, Latinoamérica ha incrementado significativamente su participación en el mercado fotovoltaico global, a través, esencialmente, de la instalación de centrales de potencia. Los precios de la energía solar FV en la región continúan reduciéndose en forma sostenida, habiendo alcanzado un valor récord de 20 U$S/MWh en una licitación realizada en México durante el corriente año. La generación distribuida, cerca de los lugares de consumo, mediante energía solar fotovoltaica está en alza en algunos mercados tales como México y Brasil, aunque aún su participación en la región es baja comparada con otros mercados como, por ejemplo, el europeo.

La generación de electricidad en el país está basada esencialmente en combustibles fósiles (aproximadamente el 65%), con una contribución relativamente importante de la hidroelectricidad (alrededor del 27,5%) y en menor medida la energía nuclear (5,5%). La energía eólica y la energía solar fotovoltaica han tenido un aporte mínimo (en su gran mayoría eólico) ya que sumadas apenas superaron el 0,4% de la matriz en 2016.

Existe una clara decisión del Gobierno Nacional y de numerosos Gobiernos Provinciales de impulsar la participación de las energías renovables en la matriz energética del país. Para dar cumplimiento a los compromisos contraídos respecto a la reducción de gases de efecto invernadero, diversificar la matriz de generación eléctrica, y cumplir con la ley 27191/15 (modificatoria de la ley 26190/06) “Régimen de Fomento Nacional para el uso de Fuentes Renovables de Energía destinada a la Producción de Energía Eléctrica”, se prevé la incorporación de energías renovables (excluyendo la hidroelectricidad de gran escala) en la producción de energía eléctrica, para llegar como objetivo a un 20% para el año 2025.

En 2016, y a fin de avanzar en el cumplimiento de los objetivos fijados en la ley 27191, el Gobierno Nacional realizó los primeros llamados a licitación en el marco del Programa RENOVAR, adjudicándose aproximadamente 2400 MW entre generación eólica y solar fotovoltaica, en las denominadas Ronda 1 y 1.5. Durante el segundo semestre de 2017 se realizó la Ronda 2 del programa Renovar, donde se licitaron 1200 MW, habiéndose recibido 228 ofertas por un total de poco más de 9400 MW.

Entre las iniciativas provinciales se destaca el Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida, PROINGED, de la provincia de Buenos Aires. Como parte de este programa, se han instalado seis plantas fotovoltaicas en puntos críticos de la red de distribución eléctrica de la provincia, con una potencia total de 2,3 MW. Estas plantas inyectan en líneas de media tensión y permiten mejorar la calidad del servicio en lugares críticos donde el déficit energético suele compensarse con motores de generación diesel (caros y altamente contaminantes) conectados a la red.

Cabe mencionar que existen otras iniciativas para promover el uso de las energías renovables en reemplazo del quemado de combustibles fósiles para generación de calor. Tal es el caso del proyecto de ley “Aprovechamiento de la energía solar térmica de baja y media”, que está siendo tratado actualmente en comisiones del Senado de la Nación.

La ley que crea el Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable, sancionada recientemente en el Congreso de la Nación, está orientada esencialmente a la generación distribuida mediante renovables para autoconsumo de usuarios del servicio eléctrico prestado por las compañías distribuidoras. Este régimen pretende promover el uso de las fuentes renovables conectadas a la red eléctrica pública, de manera de mejorar la eficiencia energética mediante la generación cerca de los puntos de consumo, disminuyendo de esa manera las pérdidas en el sistema interconectado. Asimismo, contribuirá a la disminución de costos de generación, en particular por reemplazo del quemado de combustibles fósiles líquidos, y a la mitigación de la emisión de gases de efecto invernadero.

Es difícil que la implementación de la ley dé lugar a un crecimiento importante del mercado de generación distribuida en el corto plazo. Por un lado, las condiciones de contorno del país no son aún las más apropiadas: energía eléctrica convencional subsidiada, costos de instalación de sistemas renovables (en especial, fotovoltaicos) altos comparados con valores internacionales, falta de financiación a tasas razonables.

Por otra parte, se trata de una ley nacional que, en primera instancia, aplica en forma directa sólo al Área Metropolitana Buenos Aires, o sea a las áreas de concesión de las compañías distribuidoras EDENOR y EDESUR. Esto reduce su alcance dado que requiere la adhesión de las provincias para su aplicación en otras partes del territorio nacional.

Otra limitación del proyecto es que no se trata realmente de una ley de generación distribuida sino una ley de autoconsumo. En especial, no contempla la instalación de plantas de generación con renovables de potencias intermedias, típicamente entre 100 kW y 1 MW o incluso mayores. Estas plantas no pueden competir en licitaciones como las del programa RENOVAR, por un tema de escala y costos de generación asociados, y tampoco accederán a los beneficios de la ley de generación distribuida. Resulta en consecuencia imprescindible desarrollar a nivel nacional herramientas de promoción que permitan el crecimiento de plantas de potencias intermedias que, entre otras cosas, pueden contribuir a mejorar la calidad del servicio en puntos débiles de la red.

La generación eléctrica distribuida mediante fuentes renovables, y muy especialmente la energía solar fotovoltaica, ha jugado un papel relevante en los países pioneros en este tipo de tecnología.

Considero imprescindible que nuestro país encare firmemente un cambio de paradigma energético contemplando la diversificación, la generación distribuida, el uso racional y eficiente de la energía, el manejo inteligente de las redes, y el cuidado del ambiente.

Julio Duran CNEA
*Ing. Julio C. Durán
Departamento de Energía Solar – CNEA
Presidente de la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente (ASADES)

Más información:
www.asades.org.ar