ENERGÍA RENOVABLE: ¿HAY ESPACIO PARA LA INDUSTRIA NACIONAL?

Las energías renovables contribuyen no sólo a tener una matriz de generación de energía más limpia, sino que también abren oportunidades para el sector industrial. Si bien las normativas vigentes promueven la integración de contenido nacional, es necesario fortalecer el mercado local para lograr productos de calidad y competitivos capaces de abastecer la demanda de bienes y servicios que tracciona este nuevo sector. Por Evelin Goldstein* y Florencia Balestro**

Solar Miron

El desarrollo de las energías renovables en la Argentina ha cobrado impulso con la sanción de la Ley de Energías Renovables (Ley 27.191). Con el objetivo de cumplir las metas de consumo eléctrico renovable allí establecidas, se celebraron licitaciones a través del programa RENOVAR 1, 2 y 3 que permitieron la adjudicación de 5225 MW de potencia y, adicionalmente, se promovieron los contratos entre privados a través del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER), que agregarían aproximadamente 1080 MW.

Por otro lado, después de una larga espera, se reglamentó la Ley de Generación Distribuida (Ley 27.424), que posibilita que tanto empresas como familias puedan generar su propia energía e incluso inyectar a la red. De esta manera, quienes instalen un sistema de generación renovable, podrán vender la energía a la distribuidora. Se espera que en los próximos 10 años se incorporen 1000 MW bajo esta modalidad.

En este contexto, cabe preguntarse: “¿Hay medidas para fomentar que los sistemas de generación renovable utilicen componentes de origen nacional?”.

El marco normativo para los proyectos centralizados (RENOVAR y MATER) contempla el otorgamiento de un certificado fiscal por el 20% del valor de componentes nacionales (siempre que exista un mínimo del 60% o 25% cuando se acredita la inexistencia de fabricación local). En la legislación para los proyectos descentralizados o de generación distribuida se establece la creación del FANSIGED (Fomento para la Fabricación Nacional de Sistemas, Equipos e Insumos para Generación Distribuida a partir de fuentes renovables) para PYmes. La expectativa es que el fondo motorice los siguientes instrumentos: Crédito fiscal para I+D, Amortización acelerada sobre inversiones para fabricación de componentes y financiamiento con tasas preferenciales. Sin embargo, todavía no se han puesto en vigencia estas herramientas y aún existen puntos oscuros que deberán ser reglamentados.

Energías Renovables

A pesar de las medidas mencionadas, al momento la incidencia de bienes producidos localmente en los proyectos de energía renovable de gran escala no ha sido relevante. En los parques eólicos y solares –principales tecnologías de generación de energía renovable en Argentina y el mundo– la participación de contenido nacional declarado (CND) ha sido a nivel agregado en promedio 11% para la Ronda 1 y 1,5 y 36% para la Ronda 2 en eólico, mientras que en solar, el CND de la Ronda 2 alcanzó el 19%. En relación a los proyectos de menor escala de generación distribuida, todavía no se cuenta con información disponible y, además, se han construido solo un puñado de parques.

Entonces, ¿dónde hacer foco?

La difusión de las energías renovables, en particular de la energía solar y eólica, puede ser un motor para el crecimiento de las industrias que son proveedoras de bienes, insumos y servicios.

En la industria de proveedores de energía eólica, no caben dudas de que hay grandes oportunidades, ya que Argentina cuenta con experiencia en la fabricación de gran parte de los aerogeneradores. En general, las góndolas y las torres, que son componentes de gran tamaño y peso, suelen producirse en el país donde se instalan los parques, mientras que el resto de los componentes como las cajas multiplicadoras presentan un mercado muy concentrado y con altas barreras a la entrada, por lo cual los fabricantes de aerogeneradores suelen hacerlo in house. Por su parte, las actividades como la fundición, la forja y otros componentes menores suelen ser subcontratados a múltiples proveedores que no necesariamente se especializan en la industria eólica. En la misma dirección, en el país existe larga trayectoria en la fabricación de transformadores que tampoco son específicos para las energías renovables pero en donde existe sobrada capacidad para la provisión de parques tanto eólicos como solares.

En relación a los proveedores de energía solar, además de transformadores, hay empresas que fabrican localmente tableros, celdas, y cables que han incorporado entre sus productos los que se utilizan en los parques solares. Asimismo, se ha comenzado a fabricar estructuras con y sin seguidor y si bien son productos sencillos, aún no logran competir con los precios de los bienes importados.

La industria de energías renovables no debe analizarse como un todo, por el contrario, es necesario desglosarla en sus diferentes nichos y así identificar sus potencialidades.

En términos generales, los parques de generación centralizada se caracterizan por una fuerte presencia de empresas grandes, en muchos casos extranjeras, que son más proclives a utilizar bienes importados. En este caso, el foco debería estar en la incorporación de componentes cuya producción tiene larga trayectoria en el país y, por tanto, son bienes competitivos. En el segmento de generación distribuida, la tecnología más utilizada por su posibilidad de modulación es la energía solar. En este caso, la mayoría de las empresas que realizan instalaciones son PYmes nacionales (aunque más recientemente comenzaron a participar en la construcción de parques medianos/chicos empresas de mayor envergadura), las cuáles son más proclives que las empresas grandes nacionales y multinacionales a la utilización de componentes nacionales. Si bien existe fabricación local de la mayoría de los componentes requeridos –incluso hay una fábrica de paneles solares– debe hacerse foco en aquello en lo que las empresas proveedoras puedan ofrecer precios competitivos, productos de calidad y capacidad de abastecer la demanda. Un ejemplo de ello serían los tableros, cables y estructura, los cuales no son productos complejos y existe capacidad disponible en empresas metalmecánicas y eléctricas.

A modo de cierre, la industria de energías renovables presenta un potencial para el país no sólo vinculado al abastecimiento de la matriz de generación de energía más limpia, y a menores costos que los que venía soportando, sino porque abre la oportunidad de que se consolide un nuevo sector industrial que traccione un tejido productivo nacional, sobre la base tanto de capacidad instalada ya existente como de nuevos nichos. Lo que es claro es que no debe analizarse a la industria como un todo, ya que en su desglose es en donde es factible reconocer sus potencialidades. La eólica de gran escala presenta mejores oportunidades que grandes parques solares, mientras que la generación distribuida probablemente sea el espacio para pymes nacionales. No explorar estas posibilidades y explotar sus potencialidades por contar en el corto y mediano plazo con generación tradicional de menor costo podría implicar no sólo aislarnos de una tendencia global en materia de apropiación del conocimiento y tecnología, sino caer nuevamente en una oferta poco diversificada y sujeta a riesgos de vaivenes del mercado internacional.

* Economista y Directora de Solar Miron. Comisión de estudios y estadísticas de AMES argentina.

** Economista y Country Manager de FF Ventures. Comisión de estudios y estadísticas de AMES argentina.

Más información: www.solarmiron.com.ar