CNEA SELECCIONA LOS TRANSFORMADORES DE CAT MIRON PARA SU DESARROLLO DE VANGUARDIA EN RADIOTERAPIA DE AVANZADA

Pionera en desarrollos tecnológicos, CAT MIRON fue seleccionada para desarrollar transformadores de alta aislación encapsulados en resina epoxi por la CNEA. Como desde 1966, año de su fundación, la empresa lleva adelante iniciativas que ubican a la Argentina entre los países con tecnología propia en este campo.

Dr Kreiner
Dr. Andrés Kreiner – Investigador Superior de CNEA-CONICET y Subgerente de Tecnología y Aplicaciones de Aceleradores de CNEA.

Científicos y tecnólogos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), liderados por el Dr. Andrés Kreiner, físico y responsable del proyecto, están desarrollando y montando un acelerador de partículas que podría combatir tumores difusos e infiltrantes, minimizando los efectos adversos sobre los tejidos sanos. Esta nueva tecnología que enorgullece a la investigación Argentina, puede instalarse en hospitales y reducir costos frente a alternativas con reactores nucleares.

La energía nuclear es utilizada, entre otras cosas, para combatir a uno de los enemigos más temidos: el cáncer. Prueba de ello es la conocida radioterapia, que puede eliminar tumores con radiación gamma y otros tipos de radiación de origen nuclear, y los reactores nucleares, utilizados para combatir células tumorales diseminadas. Para elevar aún más su eficacia y abaratar costos, científicos argentinos desarrollan y construyen una nueva herramienta.

La terapia por captura neutrónica en boro se ha aplicado hasta hoy mediante reactores nucleares y puede eliminar células tumorales dispersas en un tejido. Los reactores son aparatos muy costosos y complejos, por lo que deben ubicarse en sitios adecuados especialmente. Para superar estos obstáculos, los científicos de la CNEA están desarrollando un acelerador de partículas que puede utilizarse para el mismo fin, pero implica una tecnología mucho más sencilla y puede ser instalado en un hospital.

El Dr. Andrés Kreiner explica que “no es posible instalar un reactor en un hospital por razones de seguridad radiológica. Un acelerador, en cambio, deja de producir radiación en cuanto se apaga y, además, es muchísimo más sencillo, más barato y más fácil de licenciar”.

Hoy, en todo el mundo, sólo existe un acelerador de partículas funcionando para este tratamiento en Japón, pero se trata de un dispositivo construido con otra finalidad y que fue adaptado no siendo la máquina apropiada. Además de la Argentina, Japón, Finlandia, China, Israel, Italia y Rusia se encuentran generando prototipos para este tipo de procedimiento.

Interior Transformador
Vista del Equipamiento con transformadores en su interior.

La particularidad de esta terapia es que puede ser utilizada en tumores muy agresivos como melanomas y otros tumores infiltrantes, minimizando los efectos adversos sobre los tejidos sanos. “Hubo ensayos clínicos para curar estos melanomas en Argentina y dieron muy buenos resultados. El control local es muy bueno, pero como estas son enfermedades que se diseminan, siempre existe la posibilidad de metástasis”, advierte el físico.

¿Cómo funciona?

La respuesta no es sencilla. En primer lugar, es necesario suministrar al paciente un compuesto que contenga el elemento Boro 10 (el isótopo de masa 10 del Boro), para luego exponerlo a los neutrones producidos por el acelerador de partículas.

Sí, es necesario explicar:

“El Boro 10 es un elemento químico que existe en la naturaleza y no es tóxico ni radioactivo. Se puede inyectar y no causa daño al paciente. El Boro se inyecta con una droga que tiene la particularidad de ser absorbida selectivamente por las células tumorales. Una de estas drogas en uso actualmente se llama borofenilalanina”, detalla el investigador.

Por otro lado, el acelerador de partículas es el encargado de producir los neutrones que generarán la reacción nuclear que destruye al tumor. La máquina acelera haces de protones o deuterones con carga eléctrica (proyectiles) y los conduce por un tubo en alto vacío hasta hacerlos chocar contra un blanco. De esta manera, se producen los neutrones por medio de una reacción nuclear, que serán frenados antes de ingresar al paciente.

Por medio de esta poderosa herramienta terapéutica pueden eliminarse todas las células tumorales que afectan a un tejido.

Una vez que el paciente es colocado frente al tubo de salida del acelerador de partículas, los neutrones ingresan a su organismo y el Boro 10, que ya está dentro del tumor, es activado produciendo radiación letal para las células tumorales. Este es uno de los pocos elementos de la naturaleza con una gran capacidad de capturar neutrones.

Cuando el Boro 10 captura al neutrón, se libera una partícula alfa y un núcleo de litio 7 dentro de cada célula tumoral. “Estas son partículas altamente ionizantes que destruyen el ADN de las células tumorales, que ya no pueden reproducirse. Además, estas tienen una energía tal que se frenan dentro de la propia célula, por lo que no producen ningún efecto en el tejido sano circundante”, subraya el doctor Kreiner.

Detalle Transformador
Detalle del transformador.

Por el momento, el prototipo fabricado por el equipo de investigación de la CNEA está siendo optimizado en su funcionamiento con resultados satisfactorios. Emplazado en el Centro Atómico Constituyentes, es una de las pruebas del potencial nuclear argentino. “Argentina está en el pelotón de los países más avanzados en la terapia por captura neutrónica en boro”, concluye el doctor Kreiner.

Los aceleradores de partículas son máquinas que utilizan campos electromagnéticos para entregar energía cinética a iones o a electrones. Para la generación de esos campos electromagnéticos es necesario disponer de fuentes de energía de muy alta tensión, que permitan la aceleración de las partículas en el equipamiento, brindando seguridad y confiabilidad en la operación y desempeño:  es en ese campo que CAT-MIRON, desarrolló con inversión propia y en conjunto con investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica, los transformadores que alimentan las etapas del acelerador.

Ingeniería y desarrollo, prototipos, ensayos, simulaciones, meses de fabricación y búsqueda de alcanzar los parámetros necesarios se sucedieron hasta lograr fabricar en Argentina transformadores apropiados, realizando pruebas en diversos laboratorios de alta tensión, lográndose un óptimo desempeño de los mismos, de acuerdo a los altos estándares solicitados.

Restricciones de espacio hacían que los equipos debieran ser compactos, permitiendo su instalación en el corazón del equipamiento, con severas exigencias de funcionamiento, por lo cual se construyeron bajo un diseño particularmente estudiado, encapsulados en resina epoxi.

En momentos tan difíciles para nuestro país donde se suele esperar que las soluciones provengan de otras latitudes, la Comisión Nacional de Energía Atómica, sus investigadores y la capacidad de los Argentinos vuelven a ser motivo de orgullo y nos llevan a seguir creyendo que un futuro mejor es posible.

Más información: www.catsa.com.ar